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Proyectos con Duende es una empresa socialmente responsable, creada con el fin de ayudar a las personas con ideas que enriquecen a la sociedad, pero sin oportunidades para llevarlas a cabo. Proyectos con duende recoge esas ideas y las transforma en proyectos que crea, desarrolla, y comunica para potenciar su difusión. Es una empresa fantástica, pero claro, lo digo yo que soy poco objetiva.

Conocí a Ramón por culpa del guión de una película. 100 metros, inspirada en su historia real, paciente de esclerosis múltiple al que le dijeron que no podría ni caminar 100 metros y llegó a correr un Iron Man, y le hicieron un informe Robinson y un libro “Rendirse no es una opción” y una peli, 100Metros, que protagonizó Dani Rovira. De esta gran bola de nieve surgió un proyecto con el objetivo de dar visibilidad a una enfermedad como la Esclerosis Múltiple que padecen 50.000 personas en España.

Durante el desarrollo de aquel Proyecto Ramón y yo compartimos muchas reflexiones. Nos dimos cuenta que a pesar de las experiencias vitales que habíamos sufrido, bastante extremas la verdad, con algún que otro susto importante, habíamos salido siempre adelante gracias a numerosos factores entre ellos una actitud positiva inquebrantable, un humor infinito y sobre todo, mucha buena gente a nuestro alrededor.

Curiosamente, con todo lo que habíamos pasado, no solo no nos sentíamos más débiles, sino todo lo contrario. La vida nos había regalado un máster en gestión de la adversidad aderezado con una buena dosis de empatía y asertividad que debíamos compartir de alguna manera con otros en similar situación. Habíamos conseguido adaptarnos y salir reforzados, y teníamos una mochila llena de aprendizaje para poner en práctica que podía ayudar a muchos otros con menos oportunidades. Y sí, ya, un par de “motivaos” como dirían nuestros hijos, pero… ¿por qué no?.

Según íbamos avanzando nos encontramos con gente con historias y duras experiencias que habían podido superar y querían compartir, pero no sabían cómo hacerlo. Tenían la inquietud de querer enseñarle a otros que estaban pasando por lo que ellos habían pasado lo que habían aprendido o cómo lo habían superado para ayudarles. Pero no sabían cómo hacerlo. Pensé que eran Duendes, gente especial, fuerte, resiliente, inquieta y generosa. Gente con “ese algo”. Y decidimos que podíamos ayudarles a trasformar sus historias en proyectos con objetivos sociales. Así cada proyecto se iniciaría con la historia de un Duende. Como se inició la de Ramón. Y cogí un papel que todavía hoy guardo, junto con mi copia del guión de 100metros, sobre el que comencé a escribir lo que llevamos construyendo desde entonces: Proyectos con Duende.